Práctica 1: Palmeo (palming)

Imagen-2

El objetivo básico del palming es proporcionar relajación al sistema visual, especialmente a la mente. El Dr. Bates (Oftalmólogo americano creador del Método de educación visual que lleva su nombre) enseñó el palming como una técnica  que puede ayudar a eliminar la excesiva y constante tensión provocada por hábitos de visión incorrectos que sobrecargan los ojos (Ojos y mente están íntimamente relacionados).

Nos sentamos cómodamente, dando especial atención a una correcta alineación de la cabeza, cuello y hombros. Apoyamos los codos en una almohada o cojín (o varios). Si estamos sentados a la mesa, ponemos en la mesa cojines suficientes para apoyar los codos y llevar las manos a los ojos sin tener que doblar mucho la espalda. Si estamos sentados en el sofá, ponemos los cojines en nuestro regazo hasta una altura que sea cómoda para apoyar los codos y acercar las manos a la cara. Apoyamos bien los pies en el suelo. Espalda recta y cómoda. Cuello relajado, mentón ligeramente hacia el pecho. Visualizamos como un hilo dorado desde la coronilla al cielo, para no dejar caer el peso de la cabeza del todo en las manos.

Cerramos los ojos y los cubrimos con las palmas de las manos (ojos cerrados durante todo el palming), y tenemos cuidado de no presionar los ojos, sino de apoyar las palmas suavemente en los huesos que los rodean.

También podemos estar tumbados. Si es cómodo, ponemos un cojín debajo de la cabeza para que el cuello no esté demasiado estirado hacia atrás, pero tampoco un cojín tan grueso que nos doble el cuello hacia delante…ha de estar recto.

Imaginar que las palmas son como imanes que absorben la tensión de los párpados y músculos oculares. Cada vez que respiramos, sentimos el calor de las palmas e imaginamos que los ojos también respiran, que se apoyan suavemente en sus “hamacas”, en el tejido adiposo que los rodea y que descansan, e intentamos hacer cada vez más larga la exhalación, para que la respiración sea más profunda.

Para evitar la fijación mental y visual, es muy efectivo recordar, mientras se practica el palming, objetos que estén en movimiento. Por ejemplo, imaginar que estamos paseando, y que vemos cómo el viento mueve las hojas de los árboles y las nubes en el cielo, cómo al caminar, lo que tenemos a los lados, desfila en dirección contraria a nosotros; imaginar sentados en la playa observando un barco de vela en el mar que se mueve de izquierda a derecha en el horizonte o que se acerca a nosotros y luego se aleja de nuevo hasta desaparecer, niños que corren o que juegan a la pelota… (si alguien nos lee algo, imaginar la escena).

Dos o tres veces al día, cubrir los ojos con las manos entre dos y quince minutos (cuanto más se pueda, mejor). Treinta respiraciones tranquilas, profundas, equivalen a dos o tres minutos. Cuando las circunstancias hagan difícil el palming (postura, no poder apoyar los codos…), se puede obtener cierto grado de relajación con el palming mental, es decir, cerrando los ojos e imaginando que están cubiertos por las manos, recordando algo agradable.

Intentamos, durante el palming, sentir el cuerpo, los apoyos, la respiración ¿puedo respirar más lento? ¿cómo están mis ojos? ¿Puedo ver colores oscuros, negro, azul… mientras hago palming?

Cuando queramos acabar, separamos las manos de la cara despacio, suave, y sin abrir los ojos, disfrutamos de la luz que pasa a través de los párpados, ¿vemos colores?, deja que los colores vayan apareciendo y cambiando, disfruta del baño de color, deja que te alimenten los colores  y poco a poco, cuando la intensidad de luz y colores ya no cambie, salimos de forma gradual: haciendo fotos (parpadeamos una vez y volvemos a cerrar los ojos, dejándolos cerrados unos instantes, para después, volver a parpadear de nuevo, haciendo otra foto… ya así, vamos haciendo varias fotos, dejando que los ojos se vayan acostumbrando a la luz de forma gradual) Finalmente, abrimos  los ojos y miramos alrededor: los colores, la luz, los contrastes….

Observar si al abrir los ojos nos sentimos mejor, si vemos las cosas más claras y brillantes, si los colores están más intensos, si hay más luz,  si sentimos el campo visual más amplio que antes. ¿Qué cambios observas tú y cómo te sientes?

 

Be first to comment